Una de las ideas más extendidas entre los opositores es que todos los temas deben estudiarse con la misma intensidad. Sobre el papel suena justo, pero en la práctica no funciona.
En oposiciones amplias, como las de Instituciones Penitenciarias, hay temas que aparecen constantemente en los exámenes y otros que apenas generan una o dos preguntas al año. También hay temas que son la base de muchos casos prácticos y otros que solo exigen una lectura general.
Por eso, antes de empezar a estudiar, conviene hacerse dos preguntas:
- ¿Qué peso real tiene este tema en el examen?
- ¿Qué parte del tema es la que realmente suele preguntarse?
La importancia de establecer prioridades
Priorizar no significa dejar temas sin estudiar. Significa dedicar más tiempo a lo que más puede influir en el resultado.
Un opositor que dedica el mismo número de horas a un tema muy preguntado y a otro residual suele terminar cansado, con sensación de no avanzar y, lo más importante, con lagunas en los temas verdaderamente decisivos.
En cambio, cuando se clasifica el temario por niveles de importancia, el estudio se vuelve más claro y más eficaz:
- Los temas nucleares se trabajan a fondo.
- Los temas importantes se aseguran bien.
- Los temas complementarios se estudian de forma práctica.
- Los temas residuales se dejan para el final o para repasos rápidos.
No basta con “estudiar un tema”: hay que saber qué estudiar de él
Otro error frecuente es intentar memorizar cada tema entero, línea por línea. La mayoría de los temas tienen partes mucho más importantes que otras.
Por ejemplo, dentro de un tema sobre régimen penitenciario, normalmente no tiene el mismo peso la definición general que los apartados sobre ingresos, comunicaciones, traslados o medios coercitivos. En un tema sobre función pública, suelen preguntar mucho más por derechos, deberes, incompatibilidades o régimen disciplinario que por otros apartados más teóricos.
Saber identificar esos apartados clave permite:
- Estudiar con menos ansiedad.
- Repasar mejor.
- Recordar con más facilidad.
- Llegar al examen con la sensación de haber invertido bien el tiempo.
Estudiar con estrategia no es estudiar menos
A veces se piensa que priorizar es una forma de “recortar” el temario. En realidad ocurre justo lo contrario: obliga a estudiar con más criterio.
Quien estudia sin prioridades suele leer mucho, pero retiene poco.
Quien estudia sabiendo qué temas son decisivos y qué partes son las más preguntadas suele avanzar con más seguridad.
Al final, una oposición no se gana por estudiar más horas que nadie, sino por saber utilizar mejor esas horas.
“Solicita tu archivo de prioridad en la oposición”



